"Siempre mejor ocuparse que preocuparse" aunque como he dicho en anteriores entradas, llegados a este punto por mucho que nos ocupemos la preocupación es inevitable, no dejan de rondar fantasmas por la cabeza y nadie sabe nada.
No obstante, tenemos que ser fuerte y estar preparados para cuando lleguen nuestros hijos. Hoy leía la entrada del pasado sábado de Luis Miguel (nuestrahistoriadeadopcion) y además de morirme de la envidia por no estar viviendo aún ese momento, le agradezco que nos avise de como transcurrirá la llegada de nuestros hijos, que evidentemente no será fácil.
Por ello, debemos aprovechar este tiempo de espera para prepararnos a conciencia y estar a la altura de sus demandas, que a las lógicas de niños de su edad, se le unen otras muchas como el idioma, la cultura, superación del abandono, la institucionalización...
Al principio nos faltarán las horas, estaremos enredados y será la experiencia la que nos enseñe, pero si nos vamos preparando seguro que lo facilita un poco.
Por nuestra parte, además de las lecturas recomendadas y estudiar un poco el difícilísimo Ruso, hemos seguido la recomendación de una amiga, concretamente Maria, la madrina de Francisco Vladimir. Nos explicó lo que había hecho una compañera de trabajo, maestra como ella. Esta señora es madre de dos niñas Chinas y había realizado unos pictogramas para hacer más fácil la comunicación con sus hijas al inicio y nos recomendó una página. Os dejo el enlace por si queréis echarle un vistazo: http://www.pictoselector.eu/es/.
Aunque la página está bastante bien, nosotros decidimos hacerlo algo más personalizado y se ha convertido durante muchas noches en una tarea divertida que nos acerca a nuestros hijos, además de ayudarnos a aprender un poco el idioma. Pensamos que nos será de gran utilidad no sólo para comunicarnos al principio, sino como una herramienta muy divertida que les ayudará a aprender español sin olvidar el Ruso. Pongo unas imágenes:
Henos buscado unos dibujos con bastante colorido, que a ellos les pueda llamar la atención, pusimos la palabra en español, en ruso y como se pronuncia. Tenemos cientos y ya solo nos queda recortar y plastificar. Lo bueno, que podemos ampliarlo según las necesidades que vayan surgiendo.
La traducción rusa la sacamos del vocabulario que nos facilitó la ECAI y de la inestimable ayuda de Djamilia kourbanova. El traductor de google para palabras sueltas no está mal, pero si no queremos meternos en un aprieto mejor no usarlo para frases.
En fin, estamos impacientes ....
Es un blog personal donde cuento la experiencia de mi familia sobre la adopción en Rusia.
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lunes, 2 de febrero de 2015
jueves, 29 de enero de 2015
La elección de los padrinos
Nuestros hijos no solo son muy deseados por sus padres sino también por toda la familia y amigos, que están tan impacientes por su llegada como nosotros.
Esta circunstancia nos hace enormemente felices y aunque nos complicaba la elección de los padrinos, teníamos que ser consecuentes con la decisión que supone bautizar.
El bautismos es el primero de los sacramentos de la Iglesia Católica, por lo que teníamos muy claro que los padrinos tenían que ser creyentes. Decidimos desde el principio descartar a los abuelos y tíos, pues cuidarán de ellos con independencia de no ser padrinos así que nos decantamos por los amigos.
En nuestro viaje de asignación tomamos la decisión, siempre teniendo en cuenta que nuestros hijos requerirán un plus de esfuerzo y comprensión tanto en su adaptación a la familia como en esa época tan complicada para todo el mundo como es la adolescencia.
Los padrinos de Anna: Joaquín y Carmina
Joaquin es amigo de Francisco desde la infancia, fue uno de nuestros testigo de boda y compartirá con nuestros hijos el ser adoptado, así que estoy convencida que ayudará a ambos en momentos complicados, que seguro que se darán. El conoce de primera mano las dudas y los miedos que le puedan surgir. Y desde luego que con el no les faltarán las risas.
Carmina, la conocimos más tarde y si existe un complemento perfecto para Joaquin es ella, así que desde que nos dijeron que se casaban, tuvimos claro la propuesta, la cual aceptaron encantadiiiiisimos. Carmina desde hace más de un año está con su madre haciendo novenas para que nuestros hijos estén bien y puedan venir lo antes posible y ya se ve con su ahijada de compras jaja
Los padrinos de Francisco Vladimir: Antonio y María
Si algo tengo claro es que mucho no es sinónimo de calidad y esto es lo que sucede con María y Antonio, a los cuales conocimos no hace muchos años pero que sin embargo saltó la chispa, pues compartimos una forma parecida de ver la vida, al menos en los aspectos que para nosotros son importantes.
Francisco fue compañero de trabajo de Antonio y de ahí surgió la amistad. Antonio es una de las personas más educada y servicial que conocemos y eso dentro de otras muchas más cualidades, como la prudencia, el sacrificio ... María, además de ser maestra y conocer muy bien las necesidades de los niños, es mamá de dos soles de niñas a las que no para de hablar de sus nuevos amiguitos. Maria envía unos mensajes de ánimo preciosos capaces de parar la montaña rusa de la adopción y ha hecho que toda su familia, a la que no conocemos personalmente este viviendo de primera mano todo el proceso.
Los amigos
Tenemos amigos que serán parte no sólo importante sino fundamental de la vida de nuestros hijos porque ya lo son para sus padres, así que no me quería olvidar de ellos y cuando mis hijos puedan leer este blog, sabrán que así es.
Merchi, una de mis mejores amigas y ya está loca loca por mis hijos. Pablo, con sus teorías jaja pero con reflexiones profundas que siempre te hacen pensar. Rafa, el cocinillas, le preparará los mejores arroces (y de camino a sus padres, eh Rafa?) y solo le dejará ver dibujos en inglés. Ana y su disciplina, aunque ya tiene debilidad por ellos. Martín, Ana y Anita que están loco por conocerlos y que al ser padres entienden perfectamente nuestra angustia por estar separados.
La familia
Si hay algo que nos caracteriza a Francisco y a mí es lo familieros que somos y es extensible a toda la familia. Este hecho fue los que desde un primer momento nos hizo decidirnos por un grupo de hermanos, pues ambos comprendemos lo importante que es contar con ellos. Aprendes a compartir, te apoyas en los momentos difíciles y hasta las riñas son importantes. Además en el caso de mis hijos, cuando se miren podrán ver parte de Rusia y de sus orígenes en los ojos del otro.
De los abuelos que decir, que están como locos, no ven el momento de conocerlos y por supuesto mención especial para la persona que más nos apoyó y más claro lo vio, junto con nosotros, cuando decidimos adoptar,mi madre.
Esta circunstancia nos hace enormemente felices y aunque nos complicaba la elección de los padrinos, teníamos que ser consecuentes con la decisión que supone bautizar.
El bautismos es el primero de los sacramentos de la Iglesia Católica, por lo que teníamos muy claro que los padrinos tenían que ser creyentes. Decidimos desde el principio descartar a los abuelos y tíos, pues cuidarán de ellos con independencia de no ser padrinos así que nos decantamos por los amigos.
En nuestro viaje de asignación tomamos la decisión, siempre teniendo en cuenta que nuestros hijos requerirán un plus de esfuerzo y comprensión tanto en su adaptación a la familia como en esa época tan complicada para todo el mundo como es la adolescencia.
Los padrinos de Anna: Joaquín y Carmina
Joaquin es amigo de Francisco desde la infancia, fue uno de nuestros testigo de boda y compartirá con nuestros hijos el ser adoptado, así que estoy convencida que ayudará a ambos en momentos complicados, que seguro que se darán. El conoce de primera mano las dudas y los miedos que le puedan surgir. Y desde luego que con el no les faltarán las risas.
Carmina, la conocimos más tarde y si existe un complemento perfecto para Joaquin es ella, así que desde que nos dijeron que se casaban, tuvimos claro la propuesta, la cual aceptaron encantadiiiiisimos. Carmina desde hace más de un año está con su madre haciendo novenas para que nuestros hijos estén bien y puedan venir lo antes posible y ya se ve con su ahijada de compras jaja
Los padrinos de Francisco Vladimir: Antonio y María
Si algo tengo claro es que mucho no es sinónimo de calidad y esto es lo que sucede con María y Antonio, a los cuales conocimos no hace muchos años pero que sin embargo saltó la chispa, pues compartimos una forma parecida de ver la vida, al menos en los aspectos que para nosotros son importantes.
Francisco fue compañero de trabajo de Antonio y de ahí surgió la amistad. Antonio es una de las personas más educada y servicial que conocemos y eso dentro de otras muchas más cualidades, como la prudencia, el sacrificio ... María, además de ser maestra y conocer muy bien las necesidades de los niños, es mamá de dos soles de niñas a las que no para de hablar de sus nuevos amiguitos. Maria envía unos mensajes de ánimo preciosos capaces de parar la montaña rusa de la adopción y ha hecho que toda su familia, a la que no conocemos personalmente este viviendo de primera mano todo el proceso.
Los amigos
Tenemos amigos que serán parte no sólo importante sino fundamental de la vida de nuestros hijos porque ya lo son para sus padres, así que no me quería olvidar de ellos y cuando mis hijos puedan leer este blog, sabrán que así es.
Merchi, una de mis mejores amigas y ya está loca loca por mis hijos. Pablo, con sus teorías jaja pero con reflexiones profundas que siempre te hacen pensar. Rafa, el cocinillas, le preparará los mejores arroces (y de camino a sus padres, eh Rafa?) y solo le dejará ver dibujos en inglés. Ana y su disciplina, aunque ya tiene debilidad por ellos. Martín, Ana y Anita que están loco por conocerlos y que al ser padres entienden perfectamente nuestra angustia por estar separados.
La familia
Si hay algo que nos caracteriza a Francisco y a mí es lo familieros que somos y es extensible a toda la familia. Este hecho fue los que desde un primer momento nos hizo decidirnos por un grupo de hermanos, pues ambos comprendemos lo importante que es contar con ellos. Aprendes a compartir, te apoyas en los momentos difíciles y hasta las riñas son importantes. Además en el caso de mis hijos, cuando se miren podrán ver parte de Rusia y de sus orígenes en los ojos del otro.
De los abuelos que decir, que están como locos, no ven el momento de conocerlos y por supuesto mención especial para la persona que más nos apoyó y más claro lo vio, junto con nosotros, cuando decidimos adoptar,mi madre.
martes, 27 de enero de 2015
Y mientras la vida sigue ...
Hoy esperábamos ansiosos noticias de nuestra ECAI, nos dijeron que la semana del 19 de Enero presentarían 5 expedientes para su registro en el juzgado, sin embargo no los han admitidos. Desde el mes de Octubre no consiguen registrar ningún expediente, así que todo está parado, no se si en Rusia en general o en nuestra región en particular, no se si está ocurriendo lo mismo con todas las ECAIS o con la nuestra nada más. Lo cierto es que mientras la burocracia lo paraliza todo la vida de nuestros hijos sigue, pero sigue a medias, sin recibir lo que cualquier niño se merece, que es una familia que se preocupe por ellos de una forma plena.
Ya se que solo tenemos una alternativa, la paciencia, pero esta a veces pasa por horas bajas y lo más frustrante de todo es la imposibilidad de hacer algo.
Vivimos con un miedo constante por todas las circunstancias que rodean a Rusia, circunstancias que a priori parece que no están relacionadas con la adopción pero que sin embargo influyen en las decisiones de un país. A veces pienso que nos hemos vuelto unas personas egoístas, nuestra prioridad es que se resuelva este proceso y podamos reunirnos con ellos. No obstante, otras veces creo que es nuestra obligación de padre la que nos hace ser así, que es el compromiso que hemos adquirido con nuestros hijos desde el instante que decidimos ser padres ¿o acaso no es obligación de los padres velar por sus hijos?
Aunque desde el primer instante nos repiten que no serán nuestros hijos hasta que la sentencia sea firme, lo siento, pero el corazón no funciona así, nosotros ya los sentimos como hijos, los añoramos como tales y ya dedicamos nuestras vidas a pensar en todo lo que podremos hacer para que tenga una vida sana, física y emocionalmente.
Lo más curioso de esto, al menos lo que nuestra experiencia nos enseñó, es que las personas que cuidan directamente de los niños saben sus necesidades reales y están deseosas de encontrarles una familia a cada uno. Cuando menciono a las personas que los cuidan hago alusión a todo el personal de la casa cuna, desde las cuidadoras a la directora, pasando por psicólogas, pediatras, pedagogas... Ellas comprenden la necesidad de que cada niño encuentre la protección de una familia, porque ellas mejor que nadie conocen las limitaciones de una institución.
Ante esta situación solo nos queda encomendarnos a Dios para que nos provea de la paz necesaria e ilumine a las personas que tienen que tomar decisiones.
Ya se que solo tenemos una alternativa, la paciencia, pero esta a veces pasa por horas bajas y lo más frustrante de todo es la imposibilidad de hacer algo.
Vivimos con un miedo constante por todas las circunstancias que rodean a Rusia, circunstancias que a priori parece que no están relacionadas con la adopción pero que sin embargo influyen en las decisiones de un país. A veces pienso que nos hemos vuelto unas personas egoístas, nuestra prioridad es que se resuelva este proceso y podamos reunirnos con ellos. No obstante, otras veces creo que es nuestra obligación de padre la que nos hace ser así, que es el compromiso que hemos adquirido con nuestros hijos desde el instante que decidimos ser padres ¿o acaso no es obligación de los padres velar por sus hijos?
Aunque desde el primer instante nos repiten que no serán nuestros hijos hasta que la sentencia sea firme, lo siento, pero el corazón no funciona así, nosotros ya los sentimos como hijos, los añoramos como tales y ya dedicamos nuestras vidas a pensar en todo lo que podremos hacer para que tenga una vida sana, física y emocionalmente.
Lo más curioso de esto, al menos lo que nuestra experiencia nos enseñó, es que las personas que cuidan directamente de los niños saben sus necesidades reales y están deseosas de encontrarles una familia a cada uno. Cuando menciono a las personas que los cuidan hago alusión a todo el personal de la casa cuna, desde las cuidadoras a la directora, pasando por psicólogas, pediatras, pedagogas... Ellas comprenden la necesidad de que cada niño encuentre la protección de una familia, porque ellas mejor que nadie conocen las limitaciones de una institución.
Ante esta situación solo nos queda encomendarnos a Dios para que nos provea de la paz necesaria e ilumine a las personas que tienen que tomar decisiones.
lunes, 26 de enero de 2015
La adopción: una montaña rusa de sentimientos
Esta expresión la escuche por primera vez en la charla informativa de la Delegación y desde ese momento se ha repetido constantemente en todas las formaciones que hemos realizado y en algunos de los muchos blogs que sigo sobre la adopción.
Comprendo que desde fuera dicha expresión parezca exagerada, porque a decir verdad a mí las primeras veces también me lo parecía, yo pensaba "hemos empezado este proceso por voluntad propia a pesar de lo crudo que nos lo describieron, así que estamos preparado para soportar lo venga y no nos cogerá por sorpresa". Ahora me doy cuenta lo ilusa que era, ahora conozco la presión que supone levantarte cada día preguntándote ¿será hoy el día que recibamos la llamada?.
Hasta un simple correo o llamada indicando que no hay nuevas noticias es motivo de aliento, suficiente para coger fuerzas durante otra temporada, vuelves a posicionarte en el camino y hace que veas más cerca el reunirte con tus hijos.
Dentro de esta montaña rusa que supone un proceso de adopción, pienso que hay dos niveles, el de antes de la asignación y otro muy potente, en el que te subes cuando conoces a tus hijos y del que es imposible bajar. En el viaje de asignación se encuentran y conviven dos sentimientos muy fuertes, la inmensa alegría por conocer a tus hijos y la extrema tristeza por volverte sin ellos.
Estando en el aeropuerto durante el viaje de vuelta ya me albergaba un sentimiento de vacío, ya echaba de menos a mis dos tesoros, sabía que empezaba el recorrido más duro, la pendiente más alta pero jamás pensamos que sería tan difícil de llevar.
Hace unas semanas la ECAI nos envió el informe médico de 2014 de Anna. Recibes el correo y comienza la cuesta arriba de la montaña, el subidón, por fin alguna noticia y la imaginación empieza a volar y piensas ¿significará que la fecha del juicio se acerca?. Después empiezas a leer el informe y te tranquilizas porque no hay nada de gravedad pero luego llegas a un párrafo donde explican que hace 6 meses estuvo más de un mes ingresada en el hospital y comienza la bajada en picado de la montaña, ¡más de un mes en el hospital! ¿alguien se puede imaginar la sensación que se siente al saber que tu hija estuvo en el hospital y no contaba con la presencia de sus padres para poder acompañarla y cuidarla?, desde que recibí ese correo no dejo de pensar en lo que yo hacía por aquellos días, en sufrir al pensar que estaba aquí tranquilamente mientras ella estaba en el hospital.
Se agradecen enormemente las muestras de ánimo, los esfuerzos de familia y amigos por hacer más fácil el camino, pero ya estamos en ese punto en el que solo nos puede consolar reunirnos con nuestros hijos.
Y mientras rezamos para que sean felices, para que no se sientan abandonados por esas dos personas que los visitaron, llevaron regalos y abrazaron durante tres días e incluso pedimos que nos hayan olvidado si es lo mejor para ellos, porque ya recompondremos esta historia cuando volvamos a encontrarnos y entonces lo haremos juntos, los cuatro, sin distancia de por medio.
Comprendo que desde fuera dicha expresión parezca exagerada, porque a decir verdad a mí las primeras veces también me lo parecía, yo pensaba "hemos empezado este proceso por voluntad propia a pesar de lo crudo que nos lo describieron, así que estamos preparado para soportar lo venga y no nos cogerá por sorpresa". Ahora me doy cuenta lo ilusa que era, ahora conozco la presión que supone levantarte cada día preguntándote ¿será hoy el día que recibamos la llamada?.
Hasta un simple correo o llamada indicando que no hay nuevas noticias es motivo de aliento, suficiente para coger fuerzas durante otra temporada, vuelves a posicionarte en el camino y hace que veas más cerca el reunirte con tus hijos.
Dentro de esta montaña rusa que supone un proceso de adopción, pienso que hay dos niveles, el de antes de la asignación y otro muy potente, en el que te subes cuando conoces a tus hijos y del que es imposible bajar. En el viaje de asignación se encuentran y conviven dos sentimientos muy fuertes, la inmensa alegría por conocer a tus hijos y la extrema tristeza por volverte sin ellos.
Estando en el aeropuerto durante el viaje de vuelta ya me albergaba un sentimiento de vacío, ya echaba de menos a mis dos tesoros, sabía que empezaba el recorrido más duro, la pendiente más alta pero jamás pensamos que sería tan difícil de llevar.
Hace unas semanas la ECAI nos envió el informe médico de 2014 de Anna. Recibes el correo y comienza la cuesta arriba de la montaña, el subidón, por fin alguna noticia y la imaginación empieza a volar y piensas ¿significará que la fecha del juicio se acerca?. Después empiezas a leer el informe y te tranquilizas porque no hay nada de gravedad pero luego llegas a un párrafo donde explican que hace 6 meses estuvo más de un mes ingresada en el hospital y comienza la bajada en picado de la montaña, ¡más de un mes en el hospital! ¿alguien se puede imaginar la sensación que se siente al saber que tu hija estuvo en el hospital y no contaba con la presencia de sus padres para poder acompañarla y cuidarla?, desde que recibí ese correo no dejo de pensar en lo que yo hacía por aquellos días, en sufrir al pensar que estaba aquí tranquilamente mientras ella estaba en el hospital.
Se agradecen enormemente las muestras de ánimo, los esfuerzos de familia y amigos por hacer más fácil el camino, pero ya estamos en ese punto en el que solo nos puede consolar reunirnos con nuestros hijos.
Y mientras rezamos para que sean felices, para que no se sientan abandonados por esas dos personas que los visitaron, llevaron regalos y abrazaron durante tres días e incluso pedimos que nos hayan olvidado si es lo mejor para ellos, porque ya recompondremos esta historia cuando volvamos a encontrarnos y entonces lo haremos juntos, los cuatro, sin distancia de por medio.
viernes, 23 de enero de 2015
Miércoles 30 de Junio: un día agridulce
Nos levantábamos el miércoles con los mismo planes del día anterior, doble visita y a darlo todo con nuestros pequeños.
La llegada se produjo igual que los días anteriores, primero Francisco Vladimir y después Anna, pero este día ya llegaron mucho más relajados y tranquilos. Es imposible borrar la imagen de la llegada de Anna, con un vestido rosa con flores de un tono más fuerte y unos encajes, ella encantadísima de su modelo super rosa, tanto que nos deleitó cantando y bailando, para lucir bien sus mejores galas.
Ese día Anna nos mostró tanto su faceta más artística como la más irreflexiva, Anna en estado puro, lo cual nos hace pensar que ya se encontraba cómoda con nosotros para mostrarse natural y tener un par de berrinches propios de su edad.
Cuando llevábamos un rato jugando con ellos, nos indicaron que la directora de la casa cuna quería hablar con nosotros, ya que había estado fuera y no pudo estar en la reunión del primer día, cuando la psicóloga, pediatras y cuidadoras nos habían dado el historial de los pequeños. Era una señora joven, muy amable y que hablaba con gran conocimiento de sus niños. Nos dijo que se alegraba que fuéramos una pareja joven porque nuestros hijos demandarían mucha vitalidad y nos dio varios y muy buenos consejos sobre la adaptación de los niños una vez en España. Nos hizo una reflexión muy profunda acerca de la personalidad de los niños institucionalizados y le estamos enormemente agradecidos de la franqueza con la que nos habló en todo momento. Cada información recibida nos será de ayuda en su educación.
Como el resto de días Francisco Vladimir seguía tranquilo, demandando caricias y besos de sus recién conocidos papis, no lo podíamos creer, Francisco me decía que era imposible ser más tranquilo y que agradecía que no supiera español, pues yo en cada abrazo le decía que me lo iba a comer y claro, el pobre iba a pensar que su madre era una caníbal jaja.
Ese día nos permitieron que la mañana de juego se alargará y estando jugando con Anna en el suelo pidió que me levantará y la cogiese en mis brazos para después darme un beso ¡casi me desmayo!, luego me cogió de la mano y nos sacó al pasillo, guiándonos hasta una puerta, pero al frenarnos y no acceder a su petición (cosa que nos hubiese encantado pero que no estaba permitido) se cogió su segunda pataleta. Después de tranquilizarla ya nos dijeron que era la hora de que los pequeños almorzaran y descansaran.
Cuando íbamos de camino hacia el hotel, preguntamos a Nadia a que hora nos recogería Irina para volver por la tarde y nos dijo que ya no volvíamos más. Imaginaros nuestras caras, ni siquiera nos habíamos despedido bien de nuestros pequeños. ¿Sería ese el motivo de esas muestra finales de cariño de Anna y la insistencia por llevarnos a lo que intuimos que era su habitación?, me encanta pensar que intentaba decirme que recogiésemos sus cosas para venir con nosotros y a la vez se nos parte el alma pensar que aun sin saber lo que le espera fuera de allí está deseando conocerlo, nuestra hija es una valiente.
Nos sentamos a la mesa Nadia, Francisco y yo, intentando ambos contener lo que era inevitable, fue imposible no ponernos a llorar, a pesar de que nos consolaba pensar que quizás era lo mejor para ellos, que de este modo le evitábamos un mal rato.
Por la tarde quedamos con Irina y Nadia para firmar una documentación y por primera vez vimos un documento con sus nombres y nuestros apellidos, a pesar de ello no se nos quitó el nudo del estomago, ese que llevamos desde aquel día.
La llegada se produjo igual que los días anteriores, primero Francisco Vladimir y después Anna, pero este día ya llegaron mucho más relajados y tranquilos. Es imposible borrar la imagen de la llegada de Anna, con un vestido rosa con flores de un tono más fuerte y unos encajes, ella encantadísima de su modelo super rosa, tanto que nos deleitó cantando y bailando, para lucir bien sus mejores galas.
Ese día Anna nos mostró tanto su faceta más artística como la más irreflexiva, Anna en estado puro, lo cual nos hace pensar que ya se encontraba cómoda con nosotros para mostrarse natural y tener un par de berrinches propios de su edad.
Cuando llevábamos un rato jugando con ellos, nos indicaron que la directora de la casa cuna quería hablar con nosotros, ya que había estado fuera y no pudo estar en la reunión del primer día, cuando la psicóloga, pediatras y cuidadoras nos habían dado el historial de los pequeños. Era una señora joven, muy amable y que hablaba con gran conocimiento de sus niños. Nos dijo que se alegraba que fuéramos una pareja joven porque nuestros hijos demandarían mucha vitalidad y nos dio varios y muy buenos consejos sobre la adaptación de los niños una vez en España. Nos hizo una reflexión muy profunda acerca de la personalidad de los niños institucionalizados y le estamos enormemente agradecidos de la franqueza con la que nos habló en todo momento. Cada información recibida nos será de ayuda en su educación.
Como el resto de días Francisco Vladimir seguía tranquilo, demandando caricias y besos de sus recién conocidos papis, no lo podíamos creer, Francisco me decía que era imposible ser más tranquilo y que agradecía que no supiera español, pues yo en cada abrazo le decía que me lo iba a comer y claro, el pobre iba a pensar que su madre era una caníbal jaja.
Ese día nos permitieron que la mañana de juego se alargará y estando jugando con Anna en el suelo pidió que me levantará y la cogiese en mis brazos para después darme un beso ¡casi me desmayo!, luego me cogió de la mano y nos sacó al pasillo, guiándonos hasta una puerta, pero al frenarnos y no acceder a su petición (cosa que nos hubiese encantado pero que no estaba permitido) se cogió su segunda pataleta. Después de tranquilizarla ya nos dijeron que era la hora de que los pequeños almorzaran y descansaran.
Cuando íbamos de camino hacia el hotel, preguntamos a Nadia a que hora nos recogería Irina para volver por la tarde y nos dijo que ya no volvíamos más. Imaginaros nuestras caras, ni siquiera nos habíamos despedido bien de nuestros pequeños. ¿Sería ese el motivo de esas muestra finales de cariño de Anna y la insistencia por llevarnos a lo que intuimos que era su habitación?, me encanta pensar que intentaba decirme que recogiésemos sus cosas para venir con nosotros y a la vez se nos parte el alma pensar que aun sin saber lo que le espera fuera de allí está deseando conocerlo, nuestra hija es una valiente.
Nos sentamos a la mesa Nadia, Francisco y yo, intentando ambos contener lo que era inevitable, fue imposible no ponernos a llorar, a pesar de que nos consolaba pensar que quizás era lo mejor para ellos, que de este modo le evitábamos un mal rato.
Por la tarde quedamos con Irina y Nadia para firmar una documentación y por primera vez vimos un documento con sus nombres y nuestros apellidos, a pesar de ello no se nos quitó el nudo del estomago, ese que llevamos desde aquel día.
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