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miércoles, 27 de mayo de 2015

Desenredando el hilo rojo

Sentimos que el hilo que nos une a nuestros hijos empieza a destensarse, que poco a poco nos va acercando a ellos y que si Dios quiere muy pronto recibiremos esa llamada.

Ahora andamos entre carrera y carrera para actualizar toda la documentación, pero con los dedos cruzados, rezando para que podamos recibir la noticia de un viaje antes de las vacaciones de la jueza y así reunirnos con nuestros hijos para siempre.


"Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado en sus dedos. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá.
Este hilo lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida. Así es que, el Abuelo de la Luna, cada noche sale a conocer a los recién nacidos y a atarles un hilo rojo a su dedo, un hilo que decidirá su futuro, un hilo que guiará estas almas para que nunca se pierdan…"

Los 5 expedientes que se han registrado ya tienen fecha de juicio, si continúan con esa dinámica podríamos llegar. Por nuestra parte, mañana recogemos los documentos de la notaria y solo quedaría apostillar, así que el viernes, a lo sumo el lunes nuestras gestiones estarían listas. Solo quedaría que la Junta firme el certificado de Idoneidad.





martes, 10 de febrero de 2015

echando la vista atrás

Hay días que son especialmente melancólicos, quizás por ello he echado la vista a atrás, he huido del día a día para analizar todo el tiempo transcurrido desde que empezamos el camino hacia nuestros hijos.

He vuelto a leer un diario que comencé a escribir cuando nos dijeron que no eramos idóneos y el cual abandone al poco tiempo de empezarlo, no se si por no disponer de la fuerza necesaria o por no sentir a mis hijos lo cerca que debía sentirlos. Quizás por ambas.

He repasado las cosas que hemos vivido durante estos años, algunas sin dudas estupendas, las cuales nos hubiese gustado compartir con ellos y disfrutarlas en su compañía. Otras sin embargos bastante difíciles, pero siento que nos han hecho más fuerte como persona y hasta pienso que es el motivo por el que aun no están aquí. Tal vez yo no hubiese podido batallar con ambas cosas. Mis hijos necesitaran unos padres que les dedique todo su tiempo y energía, sin interferencias que nos distraigan en exceso y tengo que reconocer que eso no hubiese sido posible.

Durante los meses complicados, mis hijos han sido no sólo un aliciente sino un ejemplo a seguir, porque si ya ellos en su corta vida han librado importantes batallas, ¿como iba yo a poder rendirme?.

Pienso que todo este tiempo ha sido un entrenamiento, que debíamos aprender de primera mano lo que supone sobreponerse de un golpe, para así poder ayudar y valorar los esfuerzos que tendrán que hacer nuestros hijos. A este hecho o acción, lo define una de las palabras estrellas en la adopción, la resiliencia.

Con el paso del tiempo vamos aprendiendo que la vida no es siempre como uno la había imaginado pero eso no es óbice para que no la disfrutemos. Ahora estamos listos para enseñar esto a nuestros hijos.









martes, 3 de febrero de 2015

Pasito a paso

Ayer a medio día recibimos un correo de la Ecai, se habían registrado 4 expedientes en el juzgado de Chitá, uff ¡¡¡que notición!!! La verdad es que llevábamos un par de semanas muy pero que muy angustiados. Pensábamos que se habían parado de nuevo las adopciones, ya que desde el mes de Octubre la jueza no admitía nuevos expedientes.

Volvimos a recuperar el optimismo y pudimos de nuevo sentirlos más cerca. ¡Que ganas de tenerlos en casa! lo que se suponía que serían unos tres meses, a lo sumo cuatro por estar el verano de por medio, va por ocho, ocho largos meses sin poder abrazar a nuestros pequeños.

¡Cuantos abrazos y besos les quedan que recibir!, no puedo dejar de imaginarme acurrucandoles en su cama. Francisco Vladimir estará encantado aunque Anna seguro que protesta, pero tendrá que acostumbrarse porque si su madre está deseándolo su padre aún más, pues yo al igual que ella soy más arisca.

Le pido a Dios, que la jueza adopte esta dinámica y que pronto podamos tenerlos con nosotros.

"Yo estaré muy cerca de tus pasos para que no te caigas, muy cerca y muy callado. LLegará, llegará"