Cada vez que enviamos una carta a nuestros hijos a la casa cuna deseo que sea la última. Lo único que podemos decirles es que confíen en nosotros, que nos esperen y que los queremos muchísimo.
Por sus edades, más que cartas, son postales, con fotos de la que ya es su casa y de nosotros cuatro juntos, para que sepan que aunque en la distancia somos una familia. He recurrido a recortar, pegar y colorear, he recogido hojas de los árboles en otoño, he pintado flores en primavera y muchos corazones en cada una de ellas, son tareas que ya ni recordaba pero que al hacerlas pensando en ellos hace que los sienta más cerca y pueda imaginarme jugando y ayudándolos con las tareas.
Ayer por la tarde, hacíamos llegar a la ECAI la cartita número 12 y no sabemos si han recibido alguna de las anteriores, es más ni siquiera sabemos si es bueno que las estén recibiendo, me pregunto si nos les hará sufrir más el estar allí sabiendo que hay una vida distinta fuera o por si por el contrario recibir estas cartas les llena de alegría y optimismo por saber que dentro de poco disfrutarán de su familia.
Si las están recibiendo ojala el efecto sea positivo y podamos alegrarles algunos momentos y hacerles soñar.
