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jueves, 10 de septiembre de 2015

3, 2 y 1 Estamos con la cuenta atrás

El sábado emprenderemos nuestro segundo viaje a Chitá, la ciudad que nos robó el corazón en el mismo instante en que supimos que nuestros hijos vendrían de allí.

Ya está prácticamente todo preparado, simplemente cuadrarlo en  la maleta, ¡que no es tarea fácil!.



Hace una semana enviamos a la ECAI otra cartita para que la enviarán a nuestros hijos, en ella le anunciábamos nuestra inminente visita ¡ojala la hayan recibido!

Mis problemas de sueño, se agudizan conforme se va acercando la fecha, me acuesto y despierto pensando en estos días que nos esperan y las ganas que tenemos de abrazarlos, jugar con ellos y explicarles (por supuesto con la ayuda de la traductora) que si Dios quiere muy pronto iremos a buscarles para que podamos vivir todos juntos.

Le llevamos el libro de vida que hicimos para pedir al personal de la casa cuna que nos dejen dejarlo allí y se lo enseñen cuando puedan.

Uff, me doy cuenta que hoy mi entrada está tan alterada como yo, pero es que no puedo concentrarme mucho a estas alturas.

Ayer recibimos otra gratísima noticia, de las mejores. Un amiguito de Anna vive en Huelva,  a nada, a poco más de 1 hora de distancia. Su mamá contactó conmigo y me dijo que su pequeño le habla constantemente de Anna y que incluso a la casa cuna le llama la casita de Anna (menuda es nuestra chica). Tiene hasta una foto de ella para que él pueda verla. Ya hemos acordado que en cuanto nuestros pequeños estén adaptados quedaremos para que se vean. Que suerte que nuestros hijos puedan mantener amistades de Rusia.

Llevamos fotos de cuatro niños de la misma casa cuna que los nuestros y que ya están con sus familias en España. Nos encanta hacerlo, porque podrán comprobar tanto las cuidadoras como la directora que no se equivocaban apoyando la adopción por esos papas. Todas las fotos muestran que los pequeños rebozan felicidad. ¡Enhorabuena familias por hacerlo tan bien!!!

Intentaré ir escribiendo estos días, con el objeto de retener milimétricamente cada recuerdo y poder transmitir a nuestros hijos cual era nuestra euforia y toda la felicidad que ya nos dan.